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La Pasarela Mágika 5
Por: Yagel RainbowMoonSep 27, 2004
Jangelort asustado, acudió a su camerino para cambiarse de ropa y darse un baño. El hedor que desprendía su cuerpo era sumamente repugnante y pestilente. Mientras Jangelort ejecutaba su limpieza corporal, un fuerte estruendo en la puerta del camerino, hace que el jabón se le caiga al suelo. Todo asustado y tembloroso, se inclina para recogerlo. Una brisa escalofriante, le produce un congelamiento en todo su cuerpo. El cuarto de baño se convierte en hielo. Jangelort se queda doblado en cuatro patas recogiendo el jabón de hierbas naturales que se cayó. El detalle es que no podía enderezarse porque estaba completamente congelado.
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La puerta del camerino explotó. Jangelort estaba a punto de una crisis nerviosa ya que sentía un miedo horrible. El cuarto de baño se oscureció. No se veía nada. Sólo se sentían los jadeantes sonidos, lleno de absoluto pavor que emitía Jangelort. La puerta del baño también explotó. Fue entonces cuando Jangelort comienza a defecarse nuevamente, pero la broza se le quedo estancada en el trasero ya que se le congeló. El pobre viejecillo intentaba gritar, pero no podía. El miedo que sentía era intenso.
Jangelort sentía que algo se aproximaba. Algo caminaba entre la oscuridad del baño. Una escalofriante mano, se desplazaba entre la oscuridad para remover la cortina que tapaba la tina del baño. Allí estaba Jangelort en cuatro patas, inmóvil, defecado y congelado. A lo cual su desesperación le llevo a emitir un grito intenso.
Jangelort: (gritando) Auxilioooooo
Yagel: ( con una voz maquiavélica) No te asustes Jangelito que no vengo a hacerte daño.
Todo tembloroso Jangelort no tenia salida. Al estar congelado, le impedía realizar cualquier acto mágiko para defenderse.
Yagel: No intentes moverte que es imposible. Estás completamente congelado, si me da la gana podría patearte en este momento y te quebrarías en mil pedazos, como si fueras un pedazo de hielo cuando cae al suelo. Pero no vengo a destruirte, vine a darte un regalo y precisamente así es como te quería ver.
Jangelort desesperado piensa en lo peor y le dice:
Jangelort: No por el fundillito no, por favor. Por el fundillito no.
Yagel: No sería tan puerco como para ensuciarme con tus propios excrementos. He venido a traerte un regalo para que veas que no te tengo rencor por los calmantes marca "Ortega" que tan gratamente dejaste en mi camerino.
Jangelort: Perdóname Yagel, eso debió ser una equivocación. Esos calmantes eran para mi. Tu asistente se debió de equivocar.
Yagel: (Molesto) Mientes viejo decrepito. Ya yo conozco los hechos. No pretenderás justificarte con mentiras ante una bruja como yo. Mejor permanece en silencio y escúchame. Así te defiendes mejor.
La temperatura estaba bajo cero pero afortunadamente comenzó a aumentar y Jangelort empezó a descongelarse. Las luces se encendieron nuevamente y Jangelort pudo ver bien a Yagel. Detrás de Yagel habían dos guardaespaldas. Conmari y Yotambien Soymarí, se encontraba con sus brazos cruzados y con una mirada fuerte hacia Jangelort.
Yagel: Aquí te traigo un regalito. Chicos, el paquete.
Jangelort: (todavía inmóvil le pregunta) ¿Que clase de regalito?
Yagel: Dado a que te has llenado la boca diciendo que por mi culpa no pudiste vestirte apropiadamente para este desfile, te he traído una túnica mágika.
Conmari le entrega a Yagel la caja con la túnica, mientras Yotambien Soymarí, procede a sacarla de la caja para mostrársela a Jangelort. La túnica era sumamente hermosa. Con tela de velvet y terminaciones en seda. La túnica lucía un color púrpura oscuro, representando el color de la sabiduría. La misma posaba un hermoso pentagrama en la parte posterior y los encajes eran confeccionados con hilo de oro de 25 quilates. La exquisita túnica de épocas remotas, era muy parecida a las que utilizaban los grandes reyes de antaño. Jangelort estaba estupefacto ante tan hermosa túnica. Estando todavía en cuatro patas le dice a Yagel:
Jangelort: Esta hermosa. Nunca antes había visto una túnica tan especial.
Yagel: Recuerda que yo tendré malos ratos, pero no tengo malos gustos. Esta túnica fue confeccionada a mano por los grandes brujos de la moda. La mandé a hacer especialmente para ti. Esta túnica es única en su clase, así que te pido que la cuides como uno de tus tesoros mas preciados.
Jangelort: Muchas gracias Yagel, por tomarte la molestia. Me haz dejado sin palabras. No se que decir..
Yagel: Mejor no digas nada. Te veo en la Pasarela Mágika, luciendo la túnica.
Yagel se da la vuelta para salir del camerino.
Jangelort: Espera Yagel un momento por favor, no te vallas.
Yagel: (volteándose y con aires de grandeza) Dime...
Jangelort: Yo sé que has sido muy bueno conmigo trayéndome este hermoso regalo, pero por si no lo has notado, todavía estoy inmóvil. Me podrías descongelar por favor.
Yagel: Bueno el hechizo que realicé fue muy específico. Solamente hay una forma para producir el descongelamiento de tu cuerpo.
Jangelort: ¿Cuál?
Yagel: Sabes que yo soy una bruja sensible a la cual le gustan los afectos. Debes recibir mucho cariño y amor de otra persona. Solamente el calor pasional, logrará descongelarte.
Jangelort: Pero, ¿quién me descongelará?... parece que se te olvidó ese detalle, estimada bruja Yagel.
Yagel: Discúlpame pero a mí no se me olvidan esos detalles. Yo pienso en todo. ¿Para qué crees que te traje a Conmari y a Yotambien Soymarí. (Le guiña un ojo) Hasta luego Jangelort.
Yagel se da la vuelta y sale del camerino. Mientras Conmari, observa a Jangelort de forma lujuriosa y estrilla los dedos de sus manos.
Conmarí: Hasta que se nos hizo Jangelito.
Jangelort: (Grita Desesperado) NOOOOOOOOOO por el fundillito noooooooooooooooo.
Continuará....
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